Because I could not stop for Death

Poems, 1890

Because I could not stop for Death,He kindly stopped for me;The carriage held but just ourselvesAnd Immortality.

We slowly drove, he knew no haste,And I had put awayMy labor, and my leisure too,For his civility.

We passed the school where children played,Their lessons scarcely done;We passed the fields of gazing grain,We passed the setting sun.

We paused before a house that seemedA swelling of the ground;The roof was scarcely visible,The cornice but a mound.

Since then 't is centuries; but eachFeels shorter than the dayI first surmised the horses' headsWere toward eternity.

Según la impresión de Poems (primera serie, 1890), a partir de la transcripción de Wikisource en inglés. Sus editores, Mabel Loomis Todd y Thomas Wentworth Higginson, lo titularon «The Chariot», suavizaron la puntuación y omitieron una estrofa; este es ese texto de 1890, el que está en dominio público.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Emily Dickinson lo escribió hacia 1863 y, como casi todo lo suyo, no lo publicó nunca. Apareció en Poems en 1890, cuatro años después de su muerte, en la primera selección que sus editores hicieron de los mil ochocientos poemas que dejó — los mismos editores, y el mismo empeño, que «Hope» is the thing with feathers. Le pusieron el título The Chariot, y esta página conserva su texto, porque es el que está en dominio público.

El poema es un paseo en carruaje. La Muerte pasa a buscar, con toda cortesía, a una mujer demasiado ocupada para haberse detenido por ella, y ella sube; la Inmortalidad viaja como tercer pasajero. Avanzan despacio, sin prisa, ante una escuela, ante campos de grano, ante el sol que se pone — una vida entera pasando por la ventanilla al paso de los caballos, y ya en pasado.

La casa ante la que se detienen es una tumba —«un abultamiento del suelo», con el techo apenas visible— y el poema ni se estremece ni lo explica. Termina siglos después, la voz aún en el carruaje, aún en marcha, dándose cuenta sólo en retrospectiva de hacia dónde apuntaban siempre los caballos. Aquí la Muerte no da miedo en ningún momento; es cortés, y eso inquieta más.

El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.