Emily Dickinson lo escribió hacia 1863 y, como casi todo lo suyo, no lo publicó nunca. Apareció en Poems en 1890, cuatro años después de su muerte, en la primera selección que sus editores hicieron de los mil ochocientos poemas que dejó — los mismos editores, y el mismo empeño, que «Hope» is the thing with feathers. Le pusieron el título The Chariot, y esta página conserva su texto, porque es el que está en dominio público.
El poema es un paseo en carruaje. La Muerte pasa a buscar, con toda cortesía, a una mujer demasiado ocupada para haberse detenido por ella, y ella sube; la Inmortalidad viaja como tercer pasajero. Avanzan despacio, sin prisa, ante una escuela, ante campos de grano, ante el sol que se pone — una vida entera pasando por la ventanilla al paso de los caballos, y ya en pasado.
La casa ante la que se detienen es una tumba —«un abultamiento del suelo», con el techo apenas visible— y el poema ni se estremece ni lo explica. Termina siglos después, la voz aún en el carruaje, aún en marcha, dándose cuenta sólo en retrospectiva de hacia dónde apuntaban siempre los caballos. Aquí la Muerte no da miedo en ningún momento; es cortés, y eso inquieta más.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.