Detente, sombra de mi bien esquivo

Inundación castálida, 1689

Detente, sombra de mi bien esquivo,imagen del hechizo que más quiero,bella ilusión por quien alegre muero,dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias, atractivo,sirve mi pecho de obediente acero,¿para qué me enamoras lisonjerosi has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes, satisfecho,de que triunfa de mí tu tiranía:que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,poco importa burlar brazos y pechosi te labra prisión mi fantasía.

Texto íntegro del soneto en ortografía modernizada según la transcripción de Wikisource en español, tomada de la Inundación castálida (Madrid, 1689). No se introdujo ninguna enmienda.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Es uno de los sonetos amorosos de Sor Juana, y probablemente el más conocido de ellos. Se imprimió en Inundación castálida (Madrid, 1689), el primer volumen de su obra que llegó a la imprenta en vida suya, entre las composiciones que los índices antiguos describían como escritas «a instancia de un afecto».

El soneto entero es una sola idea llevada hasta el final. El amado no está: lo que queda es su imagen —la sombra, la ilusión, la ficción— y a esa imagen le habla. Los dos cuartetos le piden que se quede y le reprochan que seduzca sólo para huir; los tercetos dan la vuelta y le quitan la victoria: podrás escaparte del abrazo, pero no de la mente que te sostiene.

Es un soneto clásico, catorce endecasílabos en dos cuartetos y dos tercetos. La estrofa avanza como un razonamiento —tesis, objeción, réplica— y se cierra con el verso que todo el mundo recuerda: si el cuerpo no puede retener a nadie, la imaginación sí. La conclusión no consuela; convierte la pérdida en cárcel voluntaria.