Hombres necios que acusáis

Redondillas, 1689

Hombres necios que acusáisa la mujer, sin razón,sin ver que sois la ocasiónde lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igualsolicitáis su desdén,¿por qué queréis que obren biensi las incitáis al mal?

Combatís su resistenciay luego, con gravedad,decís que fue liviandadlo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedode vuestro parecer loco,al niño que pone el cocoy luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,hallar a la que buscáispara pretendida, Thais,y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raroque el que, falto de consejo,él mismo empaña el espejoy siente que no esté claro?

Con el favor y el desdéntenéis condición igual,quejándoos, si os tratan mal,burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,pues la que más se recata,si no os admite, es ingrata,y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáisque, con desigual nivel,a una culpáis por cruely a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templadala que vuestro amor pretende?,¿si la que es ingrata ofende,y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la penaque vuestro gusto refiere,bien haya la que no os quierey quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penasa sus libertades alas,y después de hacerlas malaslas queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenidoen una pasión errada:la que cae de rogada,o el que ruega de caído?

¿O cuál es de más culpar,aunque cualquiera mal haga;la que peca por la pagao el que paga por pecar?

¿Pues, para qué os espantáisde la culpa que tenéis?Queredlas cual las hacéiso hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,y después, con más razón,acusaréis la aficiónde la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundoque lidia vuestra arrogancia,pues en promesa e instanciajuntáis diablo, carne y mundo.

Texto íntegro de las diecisiete redondillas, en ortografía modernizada según la transcripción de Wikisource en español y cotejado verso a verso con las Obras selectas (Project Gutenberg n.º 74087). De ese cotejo se restituyó un signo de apertura perdido y se corrigió una errata; las demás variantes entre ediciones se dejan como están.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Sor Juana Inés de la Cruz escribió estas redondillas en un convento de la Nueva España, y las publicó en Inundación castálida (Madrid, 1689), el primer volumen de su obra que salió de la imprenta en vida suya. En los índices antiguos aparecen con un título que es más bien una descripción: arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres.

El argumento es de una limpieza casi jurídica. No dice que la acusación sea injusta y ahí lo deja: demuestra, redondilla tras redondilla, que quien acusa es quien ha creado la ocasión de lo que acusa. Diecisiete veces cierra la pinza, y cada cuarteta se sostiene sola — se pueden leer cuatro y ya está el razonamiento entero en la mano.

Diecisiete redondillas son sesenta y ocho versos octosílabos, rimados abba. La forma es la del verso ligero de su época, la de las coplas que se cantaban; usarla para una acusación en regla es parte de lo que el poema hace. Termina sin concesión: el reproche pasa de la conducta a quien la sostiene.