Emily Dickinson lo escribió hacia 1861, en Amherst, Massachusetts, y no lo
publicó nunca. Apareció en Poems: Second Series en 1891, cinco años
después de su muerte, en la edición preparada por Mabel Loomis Todd y Thomas
Wentworth Higginson: los editores que le pusieron el título Hope,
convirtieron sus guiones en puntuación corriente y le ordenaron las
mayúsculas. El texto de esta página es el de 1891, que es el que está en
dominio público y el que casi todo el mundo ha leído.
El poema entero es una sola metáfora sostenida hasta el final sin explicarse
nunca. La esperanza no es como un pájaro: es la cosa con plumas, y a partir
de ahí todo sigue al pie de la letra — se posa, canta, se la oye en la
tormenta, abriga a muchos. Doce versos, tres estrofas, y ni uno que se salga
de la figura para decirte qué significa.
La última estrofa es donde se endurece. El pájaro ha cantado en el mar más
extraño y en la tierra más helada, y en todo ese extremo nunca le pidió nada
a quien habla: una miga. Lo que parece un poema en elogio de la esperanza
acaba señalando lo poco que la esperanza pidió jamás, y lo mucho que hizo con
nada.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una
paráfrasis de la obra.