William Blake grabó Songs of Experience en 1794, imprimiendo él mismo cada página desde una plancha de cobre que había dibujado y rotulado a mano —texto e imagen en una sola estampa, coloreada por él ejemplar a ejemplar—. The Tyger es su página más conocida, el gemelo oscuro de The Lamb de los anteriores Songs of Innocence.
El poema entero son preguntas y ni una respuesta. Veinticuatro versos, y casi cada uno pregunta quién pudo hacer a este animal —qué mano, qué ojo, qué martillo, qué horno, qué osadía— hasta que la cuarta estrofa convierte la fragua de un herrero en la fabricación de un ser vivo, y la quinta plantea la que importa: ¿quien hizo al Cordero, te hizo a ti? El que hizo lo manso y el que hizo lo terrible son el mismo, y el poema no dice cómo puede ser eso.
La mano de Blake está en todo el texto —la grafía Tyger, el sieze, los signos «&», los puntos raros que caen a mitad de verso—. Los editores llevan dos siglos limpiándolos; esta página los deja, porque son lo que él grabó en la plancha.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.