Versos sencillos, I

Versos sencillos, 1891

Yo soy un hombre sinceroDe donde crece la palma.Y antes de morirme quieroEchar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,Y hacia todas partes voy:Arte soy entre las artes,En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extrañosDe las yerbas y las flores,Y de mortales engaños,Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscuraLlover sobre mi cabezaLos rayos de lumbre puraDe la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombrosDe las mujeres hermosas:Y salir de los escombros,Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombreCon el puñal al costado,Sin decir jamás el nombreDe aquélla que lo ha matado.

Rápida como un reflejo,Dos veces vi el alma, dos:Cuando murió el pobre viejo,Cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez -en la reja,A la entrada de la viña,-Cuando la bárbara abejaPicó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerteQue gocé cual nunca: cuandoLa sentencia de mi muerteLeyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a travésDe las tierras y la mar,Y no es un suspiro. -esQue mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyeroTome la joya mejor,Tomo a un amigo sinceroY pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila heridaVolar al azul sereno,Y morir en su guaridaLa víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundoCede, lívido, al descanso,Sobre el silencio profundoMurmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osadaDe horror y júbilo yerta,Sobre la estrella apagadaQue cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravoLa pena que me lo hiere:El hijo de un pueblo esclavoVive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,Todo es música y razón,Y todo, como el diamante,Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierraCon gran lujo y con gran llanto, -Y que no hay fruta en la tierraComo la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quitoLa pompa del rimador:Cuelgo de un árbol marchitoMi muceta de doctor.

Es el poema I de Versos sencillos (1891), a partir de la transcripción de Wikisource en español. Se conserva la puntuación original —los guiones que abren y cierran los incisos («-en la reja..., viña,-»)—, que es la de la primera edición.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

José Martí escribió los Versos sencillos en 1891, enfermo y de retiro en las montañas de Catskill, en un momento bajo de su vida de desterrado. Los hizo, dice él, en octosílabos —la medida más llana y cantable del español—, y por eso son «sencillos»: no por pobres, sino por desnudos. Martí fue el gran poeta y el gran prosista del modernismo hispanoamericano, y también el hombre que organizó la guerra de independencia de Cuba y murió en ella, en Dos Ríos, en 1895.

El poema I es un autorretrato. «Yo soy un hombre sincero / De donde crece la palma»: un hombre de Cuba que, antes de morir, quiere echar sus versos del alma. Las estrofas que siguen son escenas sueltas —el águila herida, la niña picada por la abeja, el amigo que prefiere al oro— y cada cuarteta se sostiene sola, como un proverbio.

Por eso muchas de ellas se separaron del poema y se echaron a andar solas: la canción Guantanamera está hecha con cuartetas de estos Versos sencillos, y hay quien se sabe «Yo soy un hombre sincero» sin saber de quién es. Es lo que Martí quería: versos que se cantaran.