Dos estrofas y una sola imagen partida en dos. En la primera, una araña, sola en un promontorio, lanza al vacío hilo tras hilo sacado de sí misma, tanteando dónde agarrarse. En la segunda, el alma del poeta hace exactamente lo mismo: de pie en océanos de espacio, arroja sin descanso sus filamentos, buscando un puente, un ancla que resista.
Es Whitman en su forma más desnuda y moderna: sin catálogo ni multitud, solo una criatura mínima y un alma, unidas por el gesto de tender un hilo hacia lo desconocido con la esperanza de que algún día prenda.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.