Traducciones en dominio público

Un poema no se traduce de paso: una buena traducción es otra obra, con su propio autor. Aquí se recogen traducciones literarias que ya están en el dominio público —por la fecha del traductor, no por una opinión— y se ponen junto al original, nunca en su lugar, con el nombre de quien las hizo y la fuente de la que se toman.

No hay que confundirlas con la traducción automática que ofrece cada poema extranjero a un clic: aquélla es una ayuda de lectura hecha por una máquina; esto son obras. La sección empieza pequeña y crece igual que el catálogo.

Annabel Lee

Muchos años corrieron desde entonces;En el reino lejano en que nací,Junto al mar, una virgen habitabaQue llevaba por nombre Annabel Lee;Ella sólo vivió por mi cariño,Por ser amada, y por amor á mí.

Yo era un niño, también ella era un niño,En el reino lejano en que nací;Y con amor inmenso, inextinguible,Nos amábamos yo y Annabel Lee;Con amor tan profundo que envidiaraDesde el cielo algún blanco serafín.

Y tal fue la razón que en ese tiempo,En el reino lejano en que nací,Una gélida ráfaga llevaraPara siempre, á mi linda Annabel Lee;Así fué como lejos la llevaron,Ay! lejos de mi amor, lejos de mí,Y luego en un sepulcro la acostaronEn el reino lejano en que nací.

Los ángeles, tal vez, nos envidiaban,Tal vez nos envidiaban, cuando allí —Sí! — tal fué la razón (todos lo saben,En el reino lejano en que nací)Una gélida ráfaga, en la noche,Me arrebató á la linda Annabel Lee.

Mas nuestro amor tan fuerte y poderosoEra, que otro mortal no amara así —Que ninguno, después, amará así —Y ni pueden los ángeles del ciclo,Ni podrán los demonios conseguirSeparar un instante mi alma tristeDel alma de la linda Annabel Lee.

Porque miro en la luna, los ensueñosDe la candida y linda Annabel Lee;Y en la luz de las límpidas estrellasMiro sus grandes ojos refulgir;Y en las nocturnas horas me recuestoJunto á la dulce amada que perdí,En su sepulcro, junto al mar distante,En el reino lejano en que nací!...

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Traducción española de Leopoldo Díaz (1897), en dominio público. Original: «Annabel Lee» de Edgar Allan Poe.

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