Al que ingrato me deja, busco amante

Inundación castálida, 1689

Al que ingrato me deja, busco amante;al que amante me sigue, dejo ingrata;constante adoro a quien mi amor maltrata,maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,y soy diamante al que de amor me trata,triunfante quiero ver al que me matay mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;si ruego a aquél, mi pundonor enojo;de entrambos modos infeliz me veo.

Pero yo, por mejor partido, escojo;de quien no quiero, ser violento empleo;que, de quien no me quiere, vil despojo.

Texto íntegro del soneto según la transcripción de Wikisource en español, a partir de la Inundación castálida (1689). No se introdujo ninguna enmienda.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Sor Juana disecciona en catorce versos una trampa del corazón: busca al que la deja ingrato y deja al que la busca amante; adora a quien maltrata su amor y maltrata a quien adora su amor. El deseo va siempre hacia donde no lo quieren.

El segundo cuarteto lo lleva al extremo: a quien la trata bien lo encuentra un diamante —duro, frío—, y se vuelve ella diamante para el que la trata mal. En los tercetos elige, con una lucidez rarísima para su tiempo, no dejarse arrastrar por ninguno de los dos: prefiere «dar trabajo» a su propia voluntad antes que rendirla. Es una de las mentes más libres del barroco pensándose a sí misma.