El soneto es una cascada de paradojas: «Amor es fuego que arde sin verse; es herida que duele y no se siente; es un contento descontento; es dolor que desatina sin doler». Camões define el amor solo por contradicciones, y cada verso es una imposibilidad que, sin embargo, resulta cierta.
Querer más que el bien querer, andar solitario entre la gente, estar preso por voluntad propia, serle leal a quien nos mata. Y al final, la pregunta que lo corona: ¿cómo puede este Amor, tan contrario a sí mismo, causar concordia en los corazones humanos? Es de los sonetos más famosos de la lengua portuguesa.
El verso se queda en portugués. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.