«¿Qué campanas doblan por los que mueren como reses?» Owen escribió este soneto en 1917, en un hospital militar, mientras se reponía del frente. La pregunta abre una elegía por los soldados que caen sin funeral: en lugar de campanas, la ira monstruosa de los cañones; en lugar de oraciones, el traqueteo de los fusiles.
El sexteto se vuelve hacia casa: las velas del duelo arderán no en las manos, sino en los ojos de los niños; la palidez de las muchachas será su mortaja, y cada anochecer lento, el correr de una cortina. Owen moriría en combate en 1918, una semana antes del armisticio.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.