Es el último soneto de Keats, escrito hacia 1819. El poeta envidia la constancia de la estrella —fija, insomne, colgada sobre la noche—, pero enseguida rechaza su soledad helada: no quiere brillar «en solitario esplendor», sino tener esa misma permanencia junto al pecho de su amada.
El poema vive de esa tensión entre lo eterno y lo mortal. Keats querría ser inmutable como el astro y, a la vez, seguir sintiendo subir y bajar una respiración; y el verso final lo resuelve sin resolverlo: «vivir así para siempre, o desmayarse hasta la muerte». Strofia guarda además una carta de Keats a Fanny Brawne, la mujer que suele leerse tras este «bright star».
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.