«Caupolicán» pertenece a Azul… (1888), el libro con que Rubén Darío puso en marcha el modernismo. El soneto retrata al cacique mapuche que, según la leyenda que cuenta Ercilla en La Araucana, ganó el mando cargando un tronco enorme al hombro durante un día y una noche sin descanso.
Darío lo esculpe como una estatua: brazo de Hércules, de Sansón, un «Nemrod» que camina entre la selva hasta que la naturaleza y los suyos lo saludan. Es el modernismo mirando hacia América y hacia el mito, con esa mezcla suya de fuerza y ornamento, de historia antigua y música nueva.