Son ocho versos, de los más conocidos de José Martí. El que habla cultiva una rosa blanca —«en julio como en enero»— para el amigo sincero que le tiende la mano. Y en la segunda mitad viene el giro que hace grande al poema: también para el cruel que le arranca el corazón con que vive, cultiva, no un cardo ni una ortiga, sino la misma rosa blanca.
Es una ética entera en una imagen: no pagar el mal con el mal. Como todo el libro de los Versos sencillos, está escrito en cuartetas octosílabas, la medida de la copla popular, para que se recuerde y se cante. Martí murió en combate cuatro años después, por la independencia de Cuba.