«Mañana, al alba, a la hora en que blanquea el campo, partiré. Sé que me esperas.» El poema parece una cita de amor: el poeta anuncia que caminará todo el día, por el bosque y la montaña, sin ver ni oír nada, encorvado y triste, para llegar hasta quien lo aguarda.
Solo el último verso revela adónde va: pondrá sobre su tumba «un ramo de acebo verde y de brezo en flor». Es una elegía por Léopoldine, su hija, ahogada a los diecinueve años; Hugo la fechó en septiembre de 1847, cerca del aniversario de su muerte. La ternura del viaje es la del duelo.
El verso se queda en francés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.