En tanto que de rosa y azucena

Sonetos, 1543

En tanto que de rosa y azucenase muestra la color en vuestro gesto,y que vuestro mirar ardiente, honesto,enciende el corazón y lo refrena,y en tanto que el cabello, que en la venadel oro se escogió, con vuelo presto,por el hermoso cuello blanco, enhiesto,el viento mueve, esparce y desordena;coged de vuestra alegre primaverael dulce fruto, antes que el tiempo airadocubra de nieve la hermosa cumbre.Marchitará la rosa el viento helado,todo lo mudará la edad ligera,por no hacer mudanza en su costumbre.

Texto íntegro del soneto XXIII según la transcripción de Wikisource en español. No se introdujo ninguna enmienda.

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Sobre el poema

Es el gran soneto del carpe diem español y el modelo del que sale, medio siglo después, el «Mientras por competir con tu cabello» de Góngora. Garcilaso mira la belleza de una mujer joven —el rostro de rosa y azucena, el cabello de oro al viento— y le pide que coja «el dulce fruto» de su primavera antes de que se marchite.

El aviso llega en los tercetos: vendrá el «viento helado» de la vejez, la nieve cubrirá esa rosa, y todo mudará «por no hacer mudanza en su costumbre». Garcilaso fue quien aclimató al español el soneto y el endecasílabo italianos; aquí esa música nueva, serena y perfecta, sirve para decir la cosa más antigua: que la hermosura y la vida se acaban.