L'infinito

Canti, 1819

Sempre caro mi fu quest’ermo colle,e questa siepe, che da tanta partedell’ultimo orizzonte il guardo esclude.Ma, sedendo e mirando, interminatispazi di lá da quella, e sovrumanisilenzi, e profondissima quieteio nel pensier mi fingo; ove per pocoil cor non si spaura. E come il ventoodo stormir tra queste piante, io quelloinfinito silenzio a questa vocevo comparando: e mi sovvien l’eterno,e le morte stagioni, e la presentee viva, e il suon di lei. Cosí tra questaimmensitá s’annega il pensier mio;e il naufragar m’è dolce in questo mare.

De los Canti (escrito hacia 1819), a partir de la transcripción de Wikisource en italiano (edición Donati). Esa edición numera cada quinto verso; se omitió.

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Sobre el poema

Desde una colina apartada, Leopardi mira un seto que le tapa buena parte del horizonte. Pero justo por eso, porque no ve el final, imagina «espacios interminables» más allá, silencios sobrehumanos y una quietud profundísima, hasta que el corazón casi se espanta.

Entonces el viento mueve las ramas, y el poeta compara ese sonido con el silencio infinito; le vienen la eternidad, las estaciones muertas y la presente y viva. Su pensamiento naufraga en esa inmensidad, y el poema cierra con uno de los versos más famosos de la lengua italiana: «y naufragar me es dulce en este mar».

El verso se queda en italiano. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.