Las campanas

En las orillas del Sar, 1884

Yo las amo, yo las oigo,Cual oigo el rumor del viento,El murmurar de la fuenteO el balido del cordero.

Como los pájaros, ellas,Tan pronto asoma en los cielosEl primer rayo del alba,Le saludan con sus ecos.

Y en sus notas, que van prolongándosePor los llanos y los cerros,Hay algo de candoroso,De apacible y de halagüeño.

Si por siempre enmudecieran,¡Qué tristeza en el aire y el cielo!¡Qué silencio en las iglesias!¡Qué extrañeza entre los muertos!

De En las orillas del Sar (1884), a partir de la transcripción de Wikisource en español. Esa edición imprime el título «LAS CAMPANAS» sobre las estrofas; se omitió.

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Sobre el poema

«Las campanas» pertenece a En las orillas del Sar (1884), el último libro de Rosalía de Castro y la cima de su obra en castellano. La poeta dice amarlas y oírlas como oye el viento, la fuente o el balido del cordero: una presencia natural, casi doméstica, que saluda el alba «como los pájaros».

El poema se guarda su hondura para el final. Rosalía imagina que enmudecieran para siempre y, en tres exclamaciones, mide lo que se perdería: «¡Qué tristeza en el aire y el cielo! / ¡Qué silencio en las iglesias! / ¡Qué extrañeza entre los muertos!». Las campanas son el hilo que une a los vivos con quienes ya no están.