«Lo inefable» es uno de los sonetos más intensos de Delmira Agustini. La que habla dice morir «extrañamente»: no la mata la vida ni la muerte ni el amor, sino un pensamiento callado que crece dentro de ella como una herida, algo que no tiene palabra y que por eso no puede darse a luz.
La imagen final es feroz: sería «divino» reventar y morir de ese pensamiento, como quien intentara sostener en las manos «una estrella» que le quema y no cabe. Agustini fue la gran voz femenina del modernismo, y aquí lleva su lenguaje —sensual, exaltado— a nombrar justo lo que no se deja nombrar: la vida interior que desborda al cuerpo.