Ozymandias

The Examiner, 1818

I met a Traveller from an antique land,Who said, “Two vast and trunkless legs of stoneStand in the desart. Near them, on the sand,Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,And wrinkled lip, and sneer of cold command,Tell that its sculptor well those passions read,Which yet survive, stamped on these lifeless things,The hand that mocked them, and the heart that fed:And on the pedestal these words appear:“My name is Ozymandias, King of Kings.”Look on my works ye Mighty, and despair!No thing beside remains. Round the decayOf that Colossal Wreck, boundless and bare,The lone and level sands stretch far away.

Según la primera publicación en The Examiner (Londres, 1818), a partir del facsímil transcrito en Wikisource en inglés. Se respeta la grafía de la época («desart», las comillas). En The Examiner apareció firmado con el seudónimo «Glirastes», que se omite por no ser parte del poema.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Un viajero cuenta que en el desierto vio las ruinas de una estatua colosal: dos piernas de piedra sin tronco y, medio hundido en la arena, un rostro roto con gesto de desprecio. En el pedestal, una inscripción: «Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes; contemplad mis obras, poderosos, y desesperad».

Y alrededor no queda nada: solo arena lisa hasta donde alcanza la vista. Shelley construye todo el soneto para que esa jactancia del tirano —«desesperad ante mi grandeza»— se lea, siglos después, como su exacta refutación. El poder que se creyó eterno no dejó más que un despojo en el desierto.

El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.