Christina Rossetti escribió este soneto a los diecinueve años, aunque no se publicó hasta 1862, en Goblin Market and Other Poems. En los primeros ocho versos pide que la recuerden cuando se haya ido «al país callado», cuando ya nadie pueda cogerle la mano.
Pero en el giro final el poema se vuelve contra su propio ruego: si recordarla ha de traer tristeza, prefiere ser olvidada. «Más vale que me olvides y sonrías / a que me recuerdes y estés triste.» Es una generosidad rara en la poesía de duelo, y la fuerza serena del poema.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.