Rima IV (No digáis que agotado)

Rimas, 1871

No digais que agotado su tesoro,De asuntos falta, enmudeció la lira:Podrá no haber poetas; pero siempreHabrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al besoPalpiten encendidas;Mientras el sol las desgarradas nubesDe fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo llevePerfumes y armonías;Mientras haya en el mundo primavera,¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia á descubrir no alcanceLas fuentes de la vida,Y en el mar ó en el cielo haya un abismoQue al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzandoNo sepa á do camina;Mientras haya un misterio para el hombre,¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma,Sin que los labios rían;Mientras se llore sin que el llanto acudaA nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabezaBatallando prosigan;Mientras haya esperanzas y recuerdos,¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejenLos ojos que los miran;Mientras responda el labio suspirandoAl labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un besoDos almas confundidas;Mientras exista una mujer hermosa,¡Habrá poesía!

Texto íntegro de la Rima IV según la edición de las Obras (tomo III, 1885), a partir de la transcripción de Wikisource en español. Se respeta la ortografía de la época («digais»). No se introdujo ninguna enmienda.

Dominio públicoEste poema está en el dominio público. Puedes leerlo, copiarlo, recitarlo y publicarlo sin pedir permiso a nadie.

Sobre el poema

Es la ars poetica de Bécquer: una respuesta, en nueve estrofas, a quien dice que la poesía se ha acabado. «No digáis que agotado su tesoro, / de asuntos falta, enmudeció la lira». Mientras las olas rompan, mientras el sol encienda las nubes, mientras haya algo que la ciencia no alcance a explicar, mientras dos ojos se miren y un corazón desee —habrá poesía.

Bécquer no la define por sus temas sino por su fuente: la poesía existe mientras exista el misterio y el mundo tenga belleza que no cabe en una fórmula. Cada estrofa es un «mientras» que acumula razones, hasta el remate: «mientras exista una mujer hermosa, / ¡habrá poesía!».