Es la ars poetica de Bécquer: una respuesta, en nueve estrofas, a quien dice que la poesía se ha acabado. «No digáis que agotado su tesoro, / de asuntos falta, enmudeció la lira». Mientras las olas rompan, mientras el sol encienda las nubes, mientras haya algo que la ciencia no alcance a explicar, mientras dos ojos se miren y un corazón desee —habrá poesía.
Bécquer no la define por sus temas sino por su fuente: la poesía existe mientras exista el misterio y el mundo tenga belleza que no cabe en una fórmula. Cada estrofa es un «mientras» que acumula razones, hasta el remate: «mientras exista una mujer hermosa, / ¡habrá poesía!».