Byron escribió estos versos, según se cuenta, tras ver a una prima suya de luto, con un vestido negro cubierto de lentejuelas. De ahí la imagen inicial: una belleza que «camina como la noche de cielos despejados y estrellas», hecha de lo mejor de la sombra y de la luz a la vez.
El poema pertenece a las Hebrew Melodies (1815) y es un elogio poco byroniano: no hay escándalo ni ironía, sino calma. La hermosura que describe no es solo física —una sonrisa, un rubor, una trenza—, sino el signo exterior de una mente en paz y un corazón inocente. Tres sextetos de una serenidad casi musical.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.