Es el más conocido de los 154 sonetos de Shakespeare. Empieza con una pregunta —«¿Te comparo con un día de verano?»— y enseguida la desmiente: el verano es demasiado breve y desigual, el sol a veces quema y a veces se nubla; la persona amada es más constante que él.
Lo que salva esa belleza no es la naturaleza sino el poema. En el pareado final, Shakespeare afirma que mientras haya ojos que lean estos versos, la persona a la que canta seguirá viva en ellos: «So long lives this, and this gives life to thee». El soneto se vuelve su propia promesa de inmortalidad.
El verso se queda en inglés. Traducirlo de paso sería cambiar la obra por una paráfrasis de la obra.