Violante le encarga un soneto, y Lope —«en mi vida me he visto en tanto aprieto»— se pone a escribirlo… sobre la dificultad de escribirlo. El poema se cuenta a sí mismo verso a verso: «catorce versos dicen que es soneto», y ya van tres; ahora el segundo cuarteto; ahora, con alivio, los tercetos.
Cuando llega al final, el chiste se cierra solo: «contad si son catorce, y está hecho». Es un soneto sobre hacer un soneto, una pirueta de ingenio del Fénix. Aparece en su comedia La niña de plata (1617), en boca de un criado, y es de los poemas más divertidos del Siglo de Oro.