Versos sencillos X
Versos sencillos, 1891
El alma trémula y solaPadece al anochecer:Hay baile; vamos a verLa bailarina española.
Han hecho bien en quitarEl banderón de la acera;Porque si está la bandera,No sé, yo no puedo entrar.
Ya llega la bailarina:Soberbia y pálida llega:¿Cómo dicen que es gallega?Pues dicen mal: es divina.
Lleva un sombrero toreroY una capa carmesí:¡Lo mismo que un alelíQue se pusiese un sombrero!
Se ve, de paso, la ceja,Ceja de mora traidora:Y la mirada, de mora;Y como nieve la oreja.
Preludian, bajan la luz,Y sale en bata y mantón,La virgen de la AsunciónBailando un baile andaluz.
Alza, retando, la frente;Crúzase al hombro la manta:En arco el brazo levanta;Mueve despacio el pie ardiente.
Repica con los taconesEl tablado zalamera,Como si la tabla fueraTablado de corazones.
Y va el convite creciendoEn las llamas de los ojos,Y el manto de flecos rojosSe va en el aire meciendo.
Súbito, de un salto arranca;Húrtase, se quiebra, gira;Abre en dos la cachemira,Ofrece la bata blanca.
El cuerpo cede y ondea;La bata abierta provoca,Es una rosa la boca;Lentamente taconea.
Recoge, de un débil giro,El manto de flecos rojos:Se va, cerrando los ojos,Se va, como en un suspiro...
Baila muy bien la española,Es blanco y rojo el mantón:¡Vuelve, fosca, a su rincónEl alma trémula y sola!